Iglesia de Luanco

Iglesia de Luanco… hoy queremos hablaros de los orígenes de la Iglesia de Luanco, una iglesia con mucha historia y en la que se puede visitar el venerado “Cristo del Socorro”, patrón de los marineros luanquinos y que da nombre a las conocidas “Fiestas del Socorro“, que desde 1776 se celebran cada 5 de Febrero.

Templo Parroquial de Santa María de Luanco

La comúnmente conocida como Iglesia de Luanco, es uno de los edificios más representativos de la Villa Marinera de Luanco, una peculiar construcción, que en mi humilde opinión, iba camino de convertirse en catedral, por su morfología y por los elementos que la componen.

Iglesia de Luanco. Calle de La Riba

En el siglo XVIII la población de Luanco aumentó considerablemente, fruto del auge socioeconómico que había tenido lugar la centuria anterior tras convertirse en la capital del Concejo de Gozón. Para entonces, el lugar de culto se había quedado pequeño para el gran número de habitantes de la villa. En un primer momento, el lugar de culto que se utilizaba era una pequeña capilla localizada frente al palacio de la Familia Menéndez Pola, propiedad de estos.

Iglesia de Luanco. Torre

La Familia Menéndez Pola, una de las familias más importantes y ricas del concejo, donará parte de sus terrenos para la construcción de la nueva iglesia. Situada en un entorno privilegiado entre el puerto y la playa, junto al Mar Cantábrico, comenzarían los trabajos de construcción de lo que hoy es la Iglesia Parroquial de Santa María de Luanco.

El dinero necesario para la construcción se obtendría tras hipotecar todas las casas del pueblo y donde el Gremio de Mareantes jugaría también un importante papel en la historia de esta iglesia, sufragando los gastos del retablo mayor, el del Rosario, el Camarín, así como las demás dependencias adosadas por el lado Norte.

La iglesia, de estilo barroco, fue diseñada por el prestigioso arquitecto gijonés Pedro Muñiz Somonte, considerado maestro de influencia en las obras más interesantes del siglo XVIII en Asturias y que es citado en algunos textos de la época como “el cantero”. Su diseño se realizaría en base a los paradigmas estilísticos del barroco rural del Norte de España. Somonte, es también el autor de la Colegiata de San Juan Bautista de Gijón, el Santuario de los Mártires de Valdecuna, San Cosme y San Damián en Mieres o el Convento de Santa Clara en Oviedo.

Iglesia de Luanco. Cabildo

La construcción se llevo a cabo en la década de 1730,  aunque posteriormente sufriría distintos añadidos y mejoras como la torre-campanario, de caracter historicista, o las columnas toscanas de piedra que soportarán el cabildo, uno de los lugares más típicos del pueblo y lugar de encuentro de los viejos pescadores. La iglesia es además uno de los puntos artísticos y religiosos de la villa marinera.

La iglesia fue finalizada con la ayuda de un préstamo que vendría de mano del Monasterio San Pelayo Oviedo, a cambio de algunos privilegios, como asientos preferentes y derecho de sepultura, marcadas con una “P”.

Está formada por una planta rectangular y fue construida con mampostería para los muros, sillería arenisca para las esquinas, pilares y contrafuertes y teja roja para la cubierta. A los pies de la nave se levanta el coro, realizado en madera en su totalidad. La nave se estructura en 4 tramos divididos por arcos fajones y cubiertos por una bóveda de crucería, igual que la capilla mayor. A su vez se divide en 3 calles y ático semicircular, en las calles laterales se pueden ver escenas de la vida de María, del resto de retablos se perdió su imaginería original. Cabe destacar el gran contraste entre la sobriedad del exterior del templo y el barroco del interior.

Iglesia de Luanco

En su interior se encuentran 7 retablos barrocos recientemente restaurados, entre los que destacan el retablo mayor del siglo XVII con la imagen del Cristo del Socorro.

Los alrededores de la iglesia han sido utilizados a lo largo del tiempo como bolera, parque o cementerio entre algunos de sus usos.

La Iglesia parroquial de Santa María de Luanco fue declarada en el 1992 “Bien de Interés Cultural” con la categoría de Monumento Histórico Artístico y Patrimonio Histórico de España.

 

Familia y Palacio de Los Menéndez Pola

Una de las familias más ricas y poderosas del concejo. La familia amasó una inmensa fortuna en la segunda mitad del siglo XVI con el comercio de madera que extraían de los bosques de Gozón, esta madera tenía como destino la construcción de naves para la Armada. Debido a las continuas guerras se originó una crisis económica y una falta de fondos, lo que llevó a Felipe II a saldar sus deudas con los comerciantes de madera, haciéndoles propietarios de los terrenos en los que se extraían los árboles. De esta manera, la familia Pola obtendría numerosas posesiones en el Concejo de Gozón.

Iglesia de Luanco. Palacio de Los Pola

El “Palacio de los Pola” o “La Casa de la Pola”, fue edificado en la segunda mitad del siglo XVII y es considerado por muchos expertos en arte, como una de las muestras más hermosas de arquitectura civil en Asturias. Destaca la combinación de elementos propios de la arquitectura señorial, con una puerta central moldurada, escudos de armas, balcones sobre repisas o las torres que se combinan con elementos más propios de la arquitectura popular regional, como las tallas de los aleros o el corredor abierto de la torre izquierda.

 

“Les Plañideres”

Recientemente, en el año 2003, se instaló en el parque que rodea al templo, concretamente en su cara Norte, la escultura de “Les Plañideres”. Construida en bronce, es obra de Pepe Antonio Márquez y fue donada al pueblo por Josefina Reparaz Escandón y Ángel Castilla Polo.

Iglesia de Luanco. Les Plañideres

En el Antiguo Egipto, cuando alguien fallecía, la familia del difunto contrataba a varias mujeres para que llorasen, haciendo público el dolor de sus familiares. A estas mujeres de las denominaba “plañideras”. Cuanto mayor era el número de plañideras que lloraban al fallecido, más importante se suponía que era este.

En su “escenificación” el dolor se representaba a través de lamentos y gritos, golpes en el pecho, echándose tierra sobre el rostro y el cuerpo, con este último acto, se decía que trataban de ocultar de alguna forma la presumible belleza de estas mujeres, incluso en algunos casos llegaban a tirarse enérgicamente del cabello. Con este comportamiento la familia mostraba su profundo dolor por la perdida de su ser querido, con un comportamiento excéntrico y muy alejado del sosiego y la tranquilidad de la vida cotidiana.


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